Durante los últimos años hemos visto diversos eventos catastróficos producto de fenómenos naturales, como el huracán Katrina, el tsunami de Japón, los recientes terremotos en Haití y Chile e inundaciones desde Pakistán hasta México. Todos esos sucesos ponen de manifiesto la vulnerabilidad a la que están expuestas algunas poblaciones y el coste tanto material como humano que acarrean este tipo de desastres naturales.
Es triste decir que muchos desastres no se pueden evitar y terminan convirtiéndose en tragedias. Estamos expuestos constantemente al peligro que los mismos seres humanos hemos construido. El progreso y desarrollo científico-técnico ha traído progreso y crecimiento económico, pero también unos resultados indeseables que representan una amenaza objetiva para la supervivencia de todo el planeta.

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